¿Qué comen los ciclistas en las grandes vueltas?

Publicado 22 de Mayo de 2017

La alimentación juega un factor determinante en la preparación de cualquier ciclista profesional, por eso, a la hora de afrontar la competencia, esta es una de las principales variables que toman en cuenta los equipos.

Por lo general, cada equipo cuenta con un chef privado que se encarga de preparar los alimentos incluidos en la dieta personalizada de cada ciclista, pues se tienen en cuenta las necesidades particulares de cada corredor para poder rendir a lo largo de cada etapa.

Desayuno: es la comida más importante de cualquier corredor. Aquí comienza la preparación de los ciclistas para la etapa.

Si se trata de un recorrido plano sin mayores exigencias deben comer pan, cereales, una porción de fruta, jugo de naranja, café y leche.

En el caso de tratarse de una etapa extensa o con premios de montaña exigentes, los nutricionistas de los equipos agregan una porción de arroz o pasta sin ningún tipo de aderezos.

Almuerzo: se calcula la carga alimenticia dependiendo de la hora de la competencia. Si se corre en la tarde las porciones y la carga calórica son similares a la de desayuno, pero, si la largada es el medio día, esta comida será remplazada por una porción liviana antes de iniciar la etapa.

Antes de la carrera: El ciclista debe consumir carbohidratos de absorción lenta como pastas, arroces, fruta, cereales integrales o pan integral. También consumen geles y barras nutritivas y por lo general esta comida es ingerida en el bus que los transporta a la línea de salida.

En la carrera: los organizadores de la carrera fijan puntos de abastecimiento donde los vehículos de los equipos pueden proveer a sus corredores de alimentos. Generalmente cuentan con barras y geles que sirven como suplementos; sin embargo, en estos lugares reciben kits que varían a lo largo de la carrera para no caer en la monotonía.

Reciben pasteles pequeños, algunas porciones de fruta y en general, porciones que puedan ser consumidas en dos o tres bocados. La idea es recuperar la energía que se ha perdido en el trascurso de la etapa con alimentos que no comprometan la digestión del competidor.

Luego de la carrera: en este punto la hidratación juega un papel importante. Su equipo lo recibe con una bebida de fruta y un sándwich de jamón. Luego de un tiempo, en el bus que los conduce a la concentración, los ciclistas deben tomar nuevamente una bebida hidratante, además, reciben una porción de huevos o arroz blanco.

El consumo de proteínas es vital en este punto, pues recupera los músculos y se encarga de ponerlos a punto para el siguiente día.

Cena: el ciclista debe consumir 2.500 calorías para reponer la energía y estar a punto para la siguiente etapa. Aquí aparecen las verduras, fuente importante de antioxidantes. En la cena los corredores deben consumir 30 % de proteína, 30 % de grasas y 40 % de carbohidratos.