Aunque este año se celebra la edición 100 del Giro de Italia, una de las tres Grandes Vueltas del mundo, la verdad es que esta competencia cumple más de cien años de haberse corrido por primera vez. El 13 de mayo de 1909 se dio la partida de lo que sería la primera ronda italiana. Para ese entonces los organizadores pactaron correr ocho etapas y cubrir un recorrido de 2.448 kilómetros.

Con el paso de los años la competencia fue sufriendo cambios. Se incluyeron más etapas, los recorridos eran más extensos, se vincularon más ciclistas y el reglamento se iba adaptando a los nuevos desafíos. Fue así como el Giro logró prestigio en el mundo deportivo. Sin embargo, no pudo escapar a los horrores de la guerra.

La carrera tuvo que ser suspendida entre 1915 y 1918 por la Primera Guerra Mundial, pero su importancia la mantuvo vigente y en 1919 Italia volvió a recibir a los mejores ciclistas del mundo para decorar las carreteras con sus caballos de acero. En esa ocasión el ciclista local Costante Girardengo logró la victoria en siete de las diez etapas pactadas y se coronó como el mejor del Giro de Italia en la reaparición de la carrera.

La competencia se disputó con normalidad durante los años siguientes, pero nuevamente la guerra frenó a la Maglia Rosa. El Giro volvió a ser suspendido, esta vez, entre 1941 y 1945 por la Segunda Guerra Mundial.

Para 1946 fue otro local, Gino Bartali, quien se encargó de que la Maglia Rosa se quedara en casa en el regreso de la ronda. El nacido en Florencia logró así su tercer Giro de Italia y marcó la historia de la competencia, pues hasta la fecha no ha tenido que volver a ser suspendida.

Desde ese entonces el Giro de Italia ha visto cómo ciclistas de diferentes nacionalidades se han logrado ubicar en lo más alto del podio, entre ellos, el colombiano Nairo Quintana, ganador de la Maglia Rosa en 2014.